Paisaje polar de Svalbard bajo la luz baja y azulada del invierno ártico

Ártico

Sol de medianoche y noche polar: por qué el Ártico no tiene horario

Por qué en el Ártico hay semanas sin noche y semanas sin día, qué fechas marcan cada fenómeno en Laponia y Svalbard, qué es la 'luz azul' del invierno y cómo afecta a una expedición.

En el Ártico, “de noche” y “de día” no significan lo que estás acostumbrado. Hay semanas enteras en las que el sol no se pone, y otras en las que no llega a salir. Entender por qué te ayuda a elegir cuándo ir.

Por qué pasa

La Tierra gira sobre un eje inclinado 23,5 grados respecto a su órbita. Por encima del Círculo Polar Ártico (66,5° de latitud norte), esa inclinación hace que en verano el sol describa círculos completos sobre el horizonte sin llegar a bajar del todo, y en invierno se quede por debajo del horizonte durante días o semanas seguidas.

Cuanto más al norte estás, más largos son los dos fenómenos:

Círculo Polar (66,5° N) Laponia sueca (~68° N) Svalbard (~78° N)
Sol de medianoche 1 día (solsticio de junio) ~27 mayo – 18 julio ~20 abril – 22 agosto
Noche polar 1 día (solsticio de diciembre) ~28 días en torno a diciembre ~14 noviembre – 29 enero

En Kiruna (Laponia sueca) el sol no llega a salir durante unos 28 días alrededor del solsticio de diciembre. En Longyearbyen (Svalbard) la noche polar cerrada dura de mediados de noviembre a finales de enero, y el sol de medianoche, de finales de abril a finales de agosto.

El invierno tiene más matices de los que parece

La noche polar no es oscuridad total las 24 horas todo el invierno. Alrededor del mediodía hay unas horas de luz azul crepuscular (el “blue hour” ártico o mørketid), suficiente para moverse y con una calidad de luz preciosa para fotografiar: todo el paisaje en tonos azules y morados, sin sombras duras.

Y en cuanto el sol vuelve a asomar (finales de enero en Svalbard, algo antes en Laponia), la luz crece muy rápido: cada día se ganan varios minutos, y en pocas semanas se pasa de la penumbra a jornadas completas.

Longyearbyen bajo la luz baja y azulada del invierno ártico, con montañas nevadas alrededor
La "luz azul" del mediodía en pleno invierno ártico: no es de noche, pero el sol no llega a salir. Foto: Bjørn Christian Tørrissen / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Cómo afecta a una expedición

  • Auroras: necesitan cielo oscuro. Se ven de septiembre a marzo, nunca durante el sol de medianoche. Detalle en cuándo ver auroras en Laponia.
  • Travesías de esquí: necesitan nieve firme y luz suficiente para avanzar y orientarse. Por eso las expediciones de esquí se concentran en marzo y abril: hay jornadas completas de luz y, al principio, todavía queda algo de noche por la tarde para la aurora. En pleno diciembre o enero, la luz útil es demasiado corta para moverse con seguridad por una ruta larga.
  • El cuerpo: la falta o el exceso de luz afecta al sueño y al ánimo. En una expedición se madruga y se ajusta el ritmo a la luz disponible, no al reloj. En el sol de medianoche ayuda un antifaz; en la noche polar, mantener horarios y aprovechar la luz azul del mediodía.
  • La orientación: con poca luz o niebla, el sol deja de ser una referencia. Se navega con brújula, GPS y lectura de terreno, y por eso el margen de seguridad es mayor.

En resumen

El Ártico no funciona con un horario de día y noche: tiene un verano sin oscuridad y un invierno sin sol pleno, más largos cuanto más al norte, con una franja de “luz azul” en el medio. Para ver auroras, ve entre septiembre y marzo. Para una travesía de esquí, marzo y abril son la ventana que combina nieve, luz y, al principio, algo de noche. Cómo se aplica esto a Svalbard, en Svalbard: cuándo ir.

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