En una expedición polar, el material no es un accesorio: es lo que te mantiene operativo y seguro. La buena noticia es que la parte pesada y cara (pulkas, tiendas, cocinas, material de seguridad) la pone la organización. Lo que tienes que traer tú es sobre todo ropa y calzado bien elegidos. Esta guía explica el sistema y los fallos habituales.
El principio: capas, no prendas gordas
En frío seco y con actividad, una sola prenda muy gruesa es un error. El calor lo generas tú al moverte, y necesitas poder ajustarlo abriendo y cerrando capas. El sistema es de tres:
Primera capa (contacto con la piel)
- Camiseta y malla de lana merino o sintético. Nunca algodón: retiene el sudor y te enfría.
- Lleva dos o tres juegos para rotar: uno puesto, uno secándose, uno de reserva.
- Merino para el olor y la comodidad; sintético si sudas mucho y quieres que seque más rápido.
Capa intermedia (aislamiento)
- Forro polar o similar para andar.
- Plumas o primaloft grueso para las paradas y el campamento (el que te pones en cuanto dejas de moverte).
- En expediciones muy frías, una segunda intermedia fina de plumón.
Capa exterior (protección)
- Chaqueta y pantalón cortavientos e impermeables-transpirables, con cremalleras de ventilación amplias en axilas y muslos.
- Capucha ajustable que quepa sobre el gorro.
La regla al andar: salir con un poco de frío. Si sales calentito, en diez minutos estás sudando y en veinte, mojado.
Extremidades: donde se pasa mal de verdad
- Manos. Sistema doble: guante fino para manipular cosas + manopla gruesa encima. Las manoplas abrigan más que los guantes con dedos. Lleva un par de repuesto completo.
- Pies. Botas de invierno con bota interior extraíble (tipo expedición) o botas de esquí nórdico compatibles con la fijación, más calcetines de lana de distinto grosor. Repuesto de calcetines siempre.
- Cabeza y cara. Gorro que cubra las orejas, braga de cuello, y buff o máscara para el viento. Gafas de sol de categoría 3 o 4 (la nieve refleja muchísimo) y una máscara de ventisca por si hay viento fuerte con nieve.
Descanso: el saco es innegociable
- Si duermes en tienda o tipi, necesitas un saco de plumas con temperatura de confort claramente por debajo de la mínima prevista (pregunta a la organización el rango de cada expedición) y una o dos esterillas, al menos una de espuma cerrada (la que aísla del suelo aunque se pinche).
- Si duermes en refugio, el refugio da mantas o colchón, y el saco puede ser más ligero (a menudo basta un saco sábana o un saco de 3 estaciones). Confírmalo antes.
Qué suele poner la organización
Varía por expedición, pero lo habitual en las nuestras:
- Pulka y arnés de arrastre.
- Esquís, bastones y fijaciones.
- Tienda o tipi y material de campamento de grupo (cocinas, combustible, palas, sierra de nieve).
- Material de seguridad colectivo (kit de aludes si aplica, comunicaciones, botiquín de expedición).
- Toda la comida de ruta.
Lo confirma la lista de material detallada que enviamos antes de cada salida, con marca y modelo recomendado para lo dudoso, y ayuda para alquilar lo que te falte.
Los cinco errores más repetidos
- Algodón en la primera capa. Se moja, no seca y te enfría. Fuera de la mochila.
- Ir demasiado abrigado al andar. Sudas, mojas la ropa y luego pasas frío en las paradas.
- Botas nuevas sin estrenar. Rozaduras el segundo día. Camina con ellas semanas antes, en las salidas de preparación.
- Un solo par de guantes y de calcetines. Si se mojan, no tienes recambio y el frío en las manos condiciona todo el día.
- Guardar mal la ropa húmeda. Guantes y calcetines se secan dentro del saco por la noche, con el calor corporal, o metidos entre las capas mientras andas. Nunca se dejan fuera: se congelan.
En resumen
Trae un buen sistema de capas sin algodón, dobla guantes y calcetines, estrena las botas antes de salir y confirma con la organización el saco y qué material aportan. Con eso resuelto, la expedición se disfruta en lugar de sufrirse. Y no olvides el seguro de viaje adecuado: es obligatorio y no está incluido.



